Charlas de café: Los argentinos que fundaron la selección de fútbol de Palestina

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La historia no es muy conocida, pero en los últimos años de la década del 90 una misión de los cascos blancos fue el punto de partida para la creación de la Selección de Fútbol de Palestina que fue admitida por la FIFA en 1998. Raúl Paglilla fue uno de los argentinos – junto a Ricardo Carugati – que entrenaron, potenciaron y organizaron las bases para el cambio definitivo en el fútbol del Territorio. Un escenario hostil que se transformó en la esperanza de muchos. En un extenso relato nos detalla su vida profesional y cómo fue su experiencia en medio oriente.

Mi carrera y como llego a Palestina.
Mi carrera se fue desarrollando entre dos terrenos complementarios uno del otro: Educación Física y Deportes. Mi papá era Profesor, fue un mentor de mis primeras experiencias, trabaje en escuelas primarias y secundarias salesianas en mis inicios y en actividades deportivas en algunas universidades privadas. Me capacité con pos títulos en Preparación Física y desarrollé una actividad profesional normal, hasta que sentí que me faltaba algo más: Trabajar en escuelas públicas de las zonas más carenciadas de la ciudad. Realmente fue un llamado interno, una necesidad. Ser útil a los otros, ser solidario más allá de lo habitual.
Fui cambiando mis cargas horarias laborales de escuelas privadas a escuelas públicas y me dedique de lleno a una escuela de educación media en el Bajo Flores. Una escuela nueva que esta insertada en la villa 1-11-14. No voy a describir las realidades que atendí y sobre mi desempeño como educador, pero en este lugar conocí a un equipo de dirección que influyo mucho en mi desempeño. Tratamos las problemáticas, necesidades, flagelos de los jóvenes que se acercaban y hasta íbamos a buscar a sus casas para intentar cambiar realidades afectadas con drogas, delito, abandono, y desilusión. En esta realidad fue surgiendo la urgente necesidad de búsqueda de actividades que incluyeran e integraran a estos jóvenes, que provenían de migraciones de pobres de los más recónditos confines del país y de países limítrofes. La búsqueda se orientó a fomentar la práctica del juego y del deporte. Espacios de juego, donde se pudieran reunir y encontrarse y no estar sujetos a enfrentar al otro, sino jugar con el otro; pero no como un enunciado, sino como algo tangible. Participar y aprender a organizar encuentros de jóvenes, formación de árbitros barriales y organizar actividades deportivas para los niños. Simultaneo a esto, se ejercitaba la intencionalidad de “Conocer al otro, reconocerse en él, aceptarlo e integrarse en un espacio que brindaba pertenencia e Identidad”. Los resultados de un año de actividad fueron muy promisorios, se ejercitó un programa de Investigación Acción Pragmática, con registro riguroso de las diferentes situaciones abordadas, su resultado inmediato. Promediando el programa del Bajo Flores, a finales de 1996, me presenté a una convocatoria que hacia la Comisión Cascos Blancos, para una Misión solidaria deportiva de seis meses de duración en Gaza Strip y territorios autónomos palestinos de aquella época en el West Bank (Cisjordania). El objetivo era el desarrollo del Futbol como agente de la Paz.

Hubo un periodo de exámenes y pruebas de selección en el que presenté la propuesta de deporte social que ya había experimentado en el Bajo Flores. En realidad, me parecía que había ciertas similitudes entre los refugiados de guerra palestinos y los refugiados de la pobreza de la villa del Bajo Flores. Ahí conocí a Ricardo Carugati. Él había sido jugador de Futbol profesional con su carrera deportiva en Merlo (PBA) y en Chile. Coincidimos mucho con la mirada de un desarrollo integral del deporte competencia y una gran base del deporte social que sostuviera en andamiaje de una actividad apuntando un mejor rendimiento psicofísico e integral de una Escuela masiva de Futbol. En Febrero de 1997 ya estaba conformado el equipo inicial de Cascos Blancos, que viajaría a Israel con la Profesora Mónica Martín, oriunda de Mar del Plata, Ricardo Carugati de Merlo (PBA) y yo que fui designado Team Leader.
Llegamos a Israel vía París y de inmediato comenzó la inducción en contexto, en la ciudad de Jerusalén. Periodo de reuniones, selección y capacitación de contra-partes locales y visita de clubes en donde se desarrollarían las escuelas deportivas de Futbol (Ricardo y yo) y las escuelas de Vóley femenino(Mónica).
La primera parte de desarrollaría en la franja de Gaza, una fracción de terreno de unos 365 Km2situado entre la frontera de Egipto y territorio administrado por Israel. Tiene más de 2 millones de habitantes y poco más de 1 millón son menores de 20 años. Las principales zonas que contienen campos de refugiados de guerra son Bet Javel, Gaza City, Khan Yunes y Raffah.

Todo el territorio está en contacto con un cinturón de seguridad que es un “corredor” patrullado por el ejército israelí. En el sector de costa con el Mediterráneo hay vigilancia marítima de la marina de Israel, por lo que solo pueden salir del límite de unos cinco km barcos pescadores autorizados.
El otro sector del Estado de Palestina es el denominado West Bank que en realidad era parte de la llamada Cisjordania hasta la guerra de los 6 días. Tenía en aquel momento, parte de Jerusalén, Ramallah, Belén, Jericó, etc. Esta parte de territorio queda del otro lado de Israel, por lo que para pasar de Gaza a Ramallah o Jerusalén se debía trasponer el puesto de chequeo de frontera de Eretz, circular por el interior de Israel (Asquelom), cruzar el chequeo de Jerusalén y pasar a Ramallah.
El organismo oficial que atiende el desarrollo deportivo es el Ministerio de Juventud y Deportes y el que atiende el sistema educativo es el Ministerio de Educación.
Nosotros trabajamos desde el fin del periodo de inducción en Clubes de los 4 campamentos principales de Gaza, en los principales clubes (Gaza Riade, Nuseirat, Jaballia, Raffah, y otros) y luego sumaríamos Cisjordania con el Club Al vira Yedida.
Ya desde un inicio con Ricardo comenzamos a desarrollar la base del Futbol social y el Futbol de competencia, capacitando ayudantes en carácter de multiplicadores de acción para cuando uno regresaba no se perdiera el trabajo realizado. Al poco tiempo, recibimos de la Federación de Futbol de Palestina la propuesta de que también ordenáramos el Seleccionado Nacional de Futbol Palestino. Veníamos realizando trabajos por un total de 5 días a la semana por 5 horas diarias. Aumentamos solidariamente nuestro desempeño a 6 días a la semana agregando el domingo, ya que el día destinado a la religión es el Sabbath tanto para los hebreos como para musulmanes, y aumentamos la carga horaria a 8 horas por día.

El entrenamiento del seleccionado y la selección de nuevos jugadores tanto de Gaza Strip como de Cisjordania. Cruzábamos el check point de Eretz varias veces a la semana, la ONU nos dio un auto para desplazarnos y se desarrolló un entrenamiento de tres días en Gaza y tres días en Ramallah. El proyecto comenzó a notarse y revolucionar todo. Con muy buen criterio Ricardo desarrollo un sistema de tácticas y estrategias de Futbol, no habituales en esa región palestina, y eso fue clave para afianzar un espíritu de equipo que se consolidaba en las tareas de entrenamiento físico que desarrollábamos juntos.
Estaba todo ordenado y hasta cronometrado, cuando correspondía la hora diaria del rezo, cortábamos el entrenamiento para que pudieran rezar y eso fue muy bien visto por las autoridades civiles y religiosas. Nos manejábamos en idioma ingles (que no todos hablaban). Recuerdo haber tenido clases de árabe para poder comunicarme mejor con los jugadores. No sé si me entendían bien o no, pero era notorio que les gustaba y divertía mucho saber que uno de los entrenadores les hablaba en una mezcla de árabe e inglés. Sentían que se los respetaba en su cultura, en su idioma, en su historia y así me lo hacían saber.
Como un detalle curioso, en una tarde que suspendo el entrenamiento y les indico que vayan a rezar (se ubicaban en un sector del campo de juego todos juntos, enfrentando la dirección de la Meca y decían sus oraciones), un jugador se me acercó muy apesadumbrado porque había dejado el pantalón largo en el vestuario cerrado. No podía rezar porque sin pantalón ofende a su Dios. Yo me saqué mi pantalón largo y me quedé con los cortos para que pudiera rezar y acercarse a su Dios. Nunca se olvidaron de ese gesto y lo mencionaban en toda la franja de Gaza y recuerdo que más tarde me lo mencionaron en Ramallah. Un hecho tan sencillo e insignificante para mí, fue un acercamiento cultural impensado.

Con el seleccionado preparado iniciaron los partidos amistosos. El primero de ellos contra el equipo de Nuseyrat que ocupaba el primer puesto en la Liga de Futbol de Gaza. Partido muy rápido y complejo; el desempeño del seleccionado nos conformó. Terminó 1 a 1.

Es en esta época cuando nos llegan las camisetas que donó River Plate.
Le habíamos pedido ayuda a la Comisión Cascos Blancos para que se contactara con River y otros clubes de futbol que aportaran algún material deportivo que nos permita aumentar el impacto del Fútbol en niños y jóvenes que ya se estaba notando y mucho. Fue una gran alegría para todos cuando recibimos las camisetas de futbol. Fueron las camisetas usadas en los partidos de entrenamiento más difíciles tanto en Gaza como en Cisjordania y uno de los amistosos con Egipto.
En los partidos representativos, usábamos las camisetas del seleccionado. Pero recuerdo y mucho el impacto y alegría que causó entre la población que un grande como River estuviera presente en el desarrollo del seleccionado con sus camisetas granate y si no me engaña el recuerdo, acompañando con su escudo del CARP.
Fue muy positivo para nosotros sentir cerca el acompañamiento de uno de nosotros de un club muy familiar en nuestros sentimientos. River tenía eso en ese momento, podías ser hincha o no, pero lo sentías cerca y te acariciaba con su presencia. Nunca voy a dejar de agradecerle a River la presencia que tuvo ahí… del otro lado del mundo. En tierra de guerras y sufrimiento, de situaciones violentas, de conflicto continuo y una tensión que no afloja nunca. De cultura diferente, pero River estuvo ahí con nosotros, en una de las misiones más exitosas de Cascos Blancos.

Después de seis meses yo regresé, a los pocos días del partido soñado vs Jordania. Fue jugado en Jericó en un estadio enorme que se desarrolló con fondos de la UE y por empresas del Japón. Se televiso para Israel y toda la zona. Era una fiesta ya que el seleccionado jordano venia de las selectivas para el mundial y nosotros éramos pura espuma, pero llenos de convicción.
Inolvidable partido, se jugó sin ceder nada y de igual a igual. Terminó 1 a 1 que más que un empate era un triunfo para Palestina. Estos partidos siempre eran ganados fácilmente por Jordania, pero todos quedaron muy sorprendidos y contentos. El griterío fue total: gritaban “Argentini”, “Argentini…” !! Y también Ricardó.. Ricardó…

Ya de regreso continué mi trabajo de formador de profesores en el Instituto de Educación Física Romero Brest y mi tarea de formación en deporte social en barrios carenciados. También participe en el desarrollo de proyectos del deporte recreativo en Campamentos de refugiados de guerra en África. A los pocos años rendí examen para ser Supervisor de Educación Física en educación media, técnica y artística del Ministerio de Educación de CABA.
Ricardo quedo en Palestina y posteriormente paso a DT de Jordania. Lamentablemente falleció en el 2001. Un tipo joven, jovial y apasionado del futbol.
Continué mis tareas en Buenos Aires. Me desempeñe en la Región 5 y Región 2 oeste con 24 escuelas insertas en barrios carenciados del sur y oeste de la ciudad (Mataderos, Bajo Flores, Ciudad Oculta, Villa Zabaleta, Villa Soldati, Villa Autódromo, Villa 20, 1-11-14, 15 etc.). En estos espacios se llevaron a cabo los encuentros de integración por el deporte, que eran 6 por año y con la concurrencia de 2000 jóvenes por encuentro en clubes de futbol y estadios de los barrios de la Región. Literalmente se reunían para jugar. Con árbitros que surgían de las propias escuelas, con acompañamiento de sus profes pero una única característica: No importaba si ganaban o perdían, se reunían a jugar deportes y realizaban todos los partidos que querían. Nadie era eliminado y la concurrencia era enorme y el deseo de participar también. Pero algo era claro, no había perdedores, el más débil podía jugar todo lo que quería y no quedaba excluido. Por el contrario en ocasiones eran reforzados con intercambios del equipo más fuerte. Fue una experiencia maravillosa.
Hace 4 años me jubilé, continué haciendo algunas asesorías en programas de desarrollo deportivo de Educación Física en Chile, continué transmitiendo mis conocimientos en Bucaramanga Colombia en eventos de la Universidad Industrial de Santander. Ahora ya más calmo, escribo. Pero nunca voy a olvidar el gesto de River Plate, en aquel desafío del llevar el futbol a una región muy violenta y a veces olvidada de la mano de Dios.

El camino hacia la FIFA
Desde las primeras reuniones con gente de las Ligas de Futbol local hablamos de llevar los colores de su país por el mundo. Por eso necesitábamos que ellos (dirigentes) iniciaran sus gestiones diplomáticas para lograr que Palestina tenga un lugar definitivo en la FIFA. Nosotros haríamos nuestra parte técnica, pero ellos debían hacer su gestión diplomática.

Así fue como en 1998 finalmente la FIFA reconoció a la Federación Palestina de Fútbol como nuevo afiliado, gracias a la gestión de dos argentinos que en su anonimato han quedado en la historia del deporte. Los años pasaron y fue en 2014 cuando Palestina logra su primer título de importancia, al ganar la AFC Challenge Cup de la Confederación asiática. El resto es historia.

Fotos: Efedeportes / Archivo Clarín

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