El rostro perdido de Pompeya: una IA reconstruye a una víctima del Vesubio tal y como era en el 79 d.C.
Mediante el uso de inteligencia artificial avanzada, los investigadores lograron reconstruir con asombrosa precisión el rostro de una víctima de la catastrófica erupción del monte Vesubio. Este impactante trabajo científico revela detalles inéditos sobre los antiguos habitantes de Pompeya, conectando nuestro presente digital con el trágico pasado del Imperio Romano.

Pocas catástrofes han conservado una ciudad con tal nivel de detalle como Pompeya. Ahora, contamos también con un rostro humano. Por primera vez en la historia, el Parque Arqueológico de Pompeya ha utilizado inteligencia artificial para reconstruir digitalmente el rostro de un hombre muerto durante la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.. La reconstrucción, desarrollada junto a la Universidad de Padua y su laboratorio de patrimonio cultural digital, se basa en datos arqueológicos de excavación y prospección, combinados con técnicas de IA y retoque fotográfico. El resultado es un retrato verosímil de un individuo que intentó escapar hacia la costa mientras el mundo se le venía encima.
Cerca de la necrópolis de Porta Stabia, justo fuera de las murallas, fue donde los arqueólogos localizaron recientemente los restos de dos hombres que, todo indica, intentaban huir en dirección a la costa. Y es que muchas personas murieron fuera de la ciudad, atrapadas en rutas de escape mientras la marea de flujos piroclásticos ardientes se les acercaba Las puertas, los caminos, los márgenes… también fueron escenarios de la tragedia.
La reconstrucción se centra en uno de esos dos individuos: un hombre adulto mayor que, según la interpretación del equipo, murió en una fase temprana del desastre, durante una intensa caída de pequeños fragmentos de lava (lapilli) y escombros volcánicos expulsados durante la erupción del Vesubio, que golpearon con violencia las vías de salida.
El segundo individuo, más joven, habría muerto más tarde, posiblemente alcanzado por una corriente piroclástica (una nube abrasadora de gases y ceniza), en una de las fases más letales de la erupción.
Un gesto desesperado de supervivencia
Los arqueólogos hallaron al joven junto a un mortero de terracota (una especie de cuenco o recipiente), situado cerca de su cabeza y con signos de daño. La hipótesis es tan humana que duele: lo habría usado como protección improvisada contra la lluvia de lapilli, intentando evitar que las piedras le fracturaran el cráneo. Precisamente, este gesto encaja con descripciones antiguas, como las de Plinio el Joven, testigo del desastre desde el área de la bahía de Nápoles, que cuenta cómo la gente se protegía la cabeza con objetos y telas para soportar la caída de ceniza y piedras.
Como curiosidad, además del mortero, el hombre llevaba una lámpara de aceite (de cerámica), útil para orientarse cuando el cielo se convirtió en noche; un pequeño anillo de hierro, aún en el dedo; y diez monedas de bronce.

Esta es la reconstrucción hecha con inteligencia artificial.
¿Qué ha hecho exactamente la IA?
La reconstrucción es una visualización creada con herramientas de inteligencia artificial y edición fotográfica, diseñada para traducir datos esqueléticos y arqueológicos en una semblanza humana realista, según informaron responsables del parque italiano. El propio Parque Arqueológico de Pompeya insiste en que se trata de un prototipo experimental para hacer la investigación más accesible y también más emocionalmente comprensible, sin renunciar a una base científica.
La reconstrucción muestra al hombre corriendo por una vía irregular, cubierta de restos materiales, con el cuenco elevado sobre la cabeza. El Vesubio aparece al fondo en plena erupción. Es una escena pensada para narrar el contexto de su muerte. Los responsables del proyecto afirman que en yacimientos como Pompeya, la cantidad de datos es tan grande que la inteligencia artificial podría ayudar a proteger, organizar y poner en valor la información arqueológica.
«La inmensidad de los datos arqueológicos es tal que solo con la ayuda de la inteligencia artificial podremos protegerlos y enriquecerlos adecuadamente. Si se utiliza correctamente, la IA puede contribuir a una renovación de los estudios clásicos», declaró Gabriel Zuchtriegel, director del parque de Pompeya, en un comunicado de prensa. La erupción del Vesubio, que también alcanzó a otras ciudades como Herculano, acabó con la vida de unas 5.000 personas, en uno de los eventos eruptivos más catastróficos de la historia, sepultando bajo ceniza y restos piroclásticos varias ciudades, entre ellas Pompeya, Herculano o Estabia.
Fuente: Sarah Romero - National Geographic
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Tapa / Edición IX

