Científicos emulan el sistema neuronal de un insecto en un entorno informático.

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Digitalizaron cerebro de una mosca y lo hicieron “vivir” en una simulación

Investigadores lograron un hito neurocientífico al mapear y digitalizar completamente el cerebro de una mosca. Al conectar esta red neuronal a un cuerpo digital, el insecto demostró comportamientos autónomos, como caminar o reaccionar a estímulos sin necesitar programación previa. Este avance tecnológico abre puertas hacia futuras simulaciones biológicas sumamente complejas.

Hagamos un ejercicio de creatividad. Imaginemos que nos levantamos una mañana, sentimos la suavidad de las sábanas y la frescura del día antes de que salga el sol. Sin embargo, todas esas sensaciones no son reales, sino impulsos generados artificialmente por una computadora.

El filósofo Nick Bostrom planteó el juego mental de imaginar que somos un cerebro en un balde, y toda la realidad es generada para nosotros por una supercomputadora. Descartes planteó una idea muy parecida en sus meditaciones metafísicas: la hipótesis del “genio maligno”, un ser poderoso que podría engañarnos haciéndonos creer que el mundo existe tal como lo percibimos cuando en realidad todo es una ilusión. Estas especulaciones filosóficas, que alimentaron obras de ciencia ficción en la literatura y el cine, tales como Matrix, o Trascendencia, hoy traspasaron la barrera de la especulación para entrar al mundo de la experimentación.

En octubre de 2024, un consorcio internacional de científicos logró un hito en la neurociencia al mapear completamente el cerebro de una mosca de la fruta adulta, identificando cada una de sus casi 140.000 neuronas y las aproximadamente 50 millones de sinapsis que las conectan. Este “conectoma” funciona como un atlas detallado del cerebro, permitiendo a los investigadores navegar y comprender cómo se organizan y comunican los circuitos neuronales. El proyecto, publicado en Nature, utilizó inteligencia artificial y más de 21 millones de imágenes para reconstruir en 3D este complejo sistema, algo que sería imposible de hacer manualmente.

Este primer paso, que tardó décadas en concretarse, tuvo una nueva expresión en los últimos días. A través de su cuenta oficial en la red social X, el Doctor Alex Wissner-Gross, galardonado científico investigador, inventor y emprendedor, informó que la empresa Eon Systems PBC, que él mismo ayudó a fundar, tuvo éxito en un ambicioso experimento.

Un equipo de investigadores logró un avance clave en neurociencia al emular el cerebro completo de una mosca de la fruta y hacerlo funcionar dentro de una simulación digital. El experimento mostró cómo una mosca virtual puede moverse y reaccionar en un entorno computacional controlada por una copia de su propio cerebro. La simulación comparó el comportamiento con experimentos reales en el laboratorio y la coincidencia en el comportamiento fue de un 91%.

El modelo reproduce el cerebro de la especie Drosophila melanogaster (la mosca de la fruta común), que posee más de 125.000 neuronas y unas 50 millones de conexiones sinápticas. El sistema no imita el comportamiento, sino que replica el cableado neuronal real a partir de mapas detallados llamados conectomas, permitiendo que la conducta emerja de la propia actividad cerebral simulada.

En la simulación, la mosca no sólo ejecutó movimientos mecánicos: se acicateaba, se limpiaba las patas, ajustaba su postura y reaccionaba ante estímulos como lo haría en un entorno real. Incluso mostró conductas orientadas, como la búsqueda de alimento, modificando su trayectoria en función de señales sensoriales. Lo más relevante es que ese comportamiento no fue programado ni aprendido como en los sistemas de inteligencia artificial tradicionales, sino que emergió directamente de la arquitectura del cerebro simulado: del patrón de conexiones neuronales reconstruido. No había una “orden” externa que le dijera qué hacer, sino un sistema que, al funcionar, generaba conducta.

Para lograrlo, los científicos integraron el cerebro digital con un cuerpo virtual dentro de un entorno físico simulado. Utilizaron herramientas como NeuroMechFly v2 y MuJoCo, que permiten reproducir con precisión los movimientos y las interacciones del insecto. Así, el sistema completa el ciclo entre percepción, procesamiento neuronal y acción motora.

Fuente: Facundo Maceira - Perfil

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