El olivo más antiguo del mundo: 4000 años y aún produce aceitunas
Situado en la isla de Creta, el olivo más antiguo del mundo desafía al tiempo produciendo 150 kilos de aceitunas anuales tras cuatro milenios. Testigo de la caída de imperios, este monumento natural sigue vigente y es un símbolo vivo de la historia mediterránea

En el corazón del Mediterráneo, donde el sol y el viento moldean el paisaje desde hace milenios, hay un árbol que desafía el paso del tiempo. En Ano Vouves, una pequeña localidad del oeste de la isla de Creta, crece el olivo más antiguo del mundo, que tiene unos 4.000 años y que todavía produce aceitunas, con una estimación de 150 kilos de aceitunas anuales.
Su nombre es Olivo de Vouves, y pertenece a la especie Olea europaea L., la misma que acompañó a civilizaciones como la minoica, la micénica o la romana. A diferencia de otros árboles monumentales, no es una reliquia seca ni un tronco fósil. La copa se mantiene verde y con brotes nuevos año tras año, lo que demuestra su vigencia biológica tras el paso del tiempo.
Este árbol fue declarado Monumento Natural por el Gobierno griego en 1997. Desde entonces, se convirtió en uno de los lugares más visitados de la Isla de Creta, una parada obligada para turistas, ya que combinan historia, naturaleza y típica gastronomía mediterránea.
Dónde visitar el olivo milenario de Vouves en Creta
Ano Vouves se encuentra a unos 30 kilómetros de Chania, una de las ciudades más pintorescas del oeste de Creta. Entre colinas y senderos rurales, se levanta el Museo del Olivo de Vouves, creado en 2009 junto al ejemplar milenario. Allí se pueden recorrer antiguas prensas, herramientas tradicionales y fotografías que narran la relación del pueblo cretense con el aceite de oliva y con este espécimen milenario.
El entorno es ideal para una escapada de medio día. Hay caminos rurales, pequeños restaurantes familiares y vistas panorámicas de los olivares que decoran la isla.
Los visitantes también pueden comprar aceites locales, degustar platos con aceitunas frescas y participar, en ciertas épocas del año, de la cosecha simbólica de aceitunas que se organiza junto al museo.

Datos curiosos del olivo milenario
El olivo de Vouves no solo es un símbolo histórico, es también un fenómeno natural que todavía intriga a los científicos y los visitantes de la isla de Creta.
Edad estimada: 4.000 años
Diámetro del tronco: 4.6 metros
Altura: 12,5 metros
Visitas anuales: alrededor de 20.000 turistas
Entrada al museo: 3 euros (menores, gratis)
Área protegida: declarado Monumento Natural en 1997
Ubicación: localidad de Ano Vouves, Creta, a 30 km de Chania
Aunque el núcleo del tronco desapareció hace siglos, el árbol mantiene una salud sorprendente. En estudios recientes se comprobó que sus hojas y tallos presentan características propias de árboles jóvenes, y que sus olivas son completamente comestibles.
El valor histórico de un árbol que vio el auge y caída de imperios
Este olivo fue testigo del auge y caída de civilizaciones. Cuando empezó a crecer, la cultura minoica estaba en su esplendor; siglos después vio llegar a los micénicos, los romanos y los otomanos. En sus alrededores se han hallado vestigios arqueológicos que prueban que Creta fue uno de los primeros lugares donde se cultivó el olivo, hace más de 5.000 años.
Su madera retorcida y erosionada es en realidad es una forma de supervivencia para este milenario árbol. Los huecos del tronco permitieron que nuevas ramas crecieran y se regeneraran durante siglos.
Durante los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, una rama del olivo de Vouves se utilizó para confeccionar la corona del ganador del maratón, reforzando su conexión simbólica con la cultura griega y su legado histórico.

Las ramas del olivo de Vouves se suelen utilizar en las ceremonias de apertura de los Juegos Olímpicos desde Atenas 2004.
Qué ofrece el Museo del Olvio cretense
La visita al olivo de Vouves combina historia, ciencia y gastronomía. El Museo del Olivo es pequeño pero muy completo, además de exposiciones sobre la producción de aceite, organiza talleres y degustaciones. Los guías locales suelen explicar cómo el aceite cretense, prensado en frío, conserva técnicas ancestrales.
El sitio no forma parte de un parque nacional, pero está protegido por las autoridades de Creta. La visita a este sitio es libre y tranquila, ideal para quienes viajan en pareja o en familia. Muchos turistas recomiendan hacerlo por la mañana o al atardecer, cuando la luz resalta las vetas del tronco.
Para los amantes del turismo rural, se pueden sumar recorridos por los pueblos cercanos, visitas a pequeñas bodegas, caminatas por olivares y almuerzos con productos locales.
Fuente: Clarín
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